
Una joven de 20 años, Limeña, atractiva e ingenua, que pasó dos años enteros en Santiago de Chile, tal vez porque quiso conocer “Lo grande y avanzada que es la ciudad del Sur” o por el simple hecho de ayudar a sus familiares, ya que también era una chica muy buena y querendona. A meses de cumplirse los dos años en Santiago, Dolores se encontró con un joven muy atractivo, con un coche Ferrari del año, estudiante de Negocios y Administración en una de las universidades más prestigiosas y caras del país, él era Thomas, de 22 años era el hijo único de dos grandes inversionistas que ganaban anualmente cinco millones de dólares. Dolores y Thomas se besaron y “pasearon de la mano” en el coche Ferrari del año de él por un mes aproximadamente, hasta que un cálido e insoportable día de verano, él la llevo en su inseparable coche hasta el nuevo apartamento que él (sus padres inversionistas) estaba construyendo, aun sin terminar la obra, Dolores estaba ansiosa de saber cómo culminaría la casa, así que ambos estudiaron los planos con el arquitecto, él supervisaba que todo estuviese bien repartido, más si se trataba de un cobertor para su coche, y ella elegía los colores y el diseño que la casa llevaría al estar terminada, al llegar la fresca tarde él le pregunta a Dolores:
-¿Qué tal te parece la construcción del apartamento?-
-Me parece perfecta, maravillosa, será un castillo, solo me falto decirle al arquitecto, que esas escaleras de mármol, deberían de llevar unas barandillas para seguridad de los niños, ¿No te parece?- Explicó ella.
Thomas solo se quedó en un largo y profundo silencio, y con una expresión de extrañeza, que nunca jamás en su vida le había ocurrido.

Un lunes por la mañana Thomas dejó a Dolores a las puertas de la casa de sus familiares, le dijo que la llamaría durante todos estos días y que la buscaba el fin de semana. Él durante los días de la semana no la llamó, ella calmada y paciente prefirió espera hasta el fin de semana, hasta que el dichoso y esperado día llegó, pero de Thomas, no pasaba ni su sombra, nunca vino a buscarla, así que Dolores tomó la iniciativa de llamarlo al móvil y hacerle recordar que el fin de semana ya había llegado y que él se había olvidado de pasar por ella, Thomas solo le dijo que lo sentía mucho, pero que esta semana no podía ir a verla porque estaba en una conferencia internacional, que no se preocupase de nada que él la estaría llamando y que segurito este fin de semana salían, (Dolores antes de cortar la llamada, escuchó la risa de una mujer al otro lado de línea que decía, “Thomas sos un amor de hombre”).
-Lo único internacional que Thomas tenía, era a una puta Argentina en su cama-, me dije a mi mismo, pero Dolores, la pobre chica ingenua, no veía lo que sucedía.
La inocente de Dolores quien se pensó en un momento de su vida, que Thomas un chico de plástico, un verdadero chico de plástico, que era un hijito de mami y papi, un juerguista de primera y que es alérgico al compromiso y a los “niños”, se casaría con ella.
Y por supuesto que este nunca más la volvió a llamar, pero Dolores aun esperaba algo de él.
Por eso me sorprendía tanto la gran inocencia que esta chica podía tener al no darse cuenta de que Thomas ya es parte de su historia pasada, me sorprendía que ella no notara lo sucedido, era ella quien aun marcaba a su número y que él no contestaba solo su buzón de voz, la pobre Dolores pensativa día y noche, tratándose de explicar que había ocurrido, que hizo mal y en que fallo, y por qué este nunca le dio una segunda oportunidad, entonces me dije a mi mismo, -Dolores es una mujer joven veinte añera para ser exacto, edad donde ella sueña mucho, también es una chica muy atractiva, por la cual nunca se vio enfrentada a un abandono de esta categoría, creo yo tal vez que a ella nunca nadie le habló del fin del amor, y que ella vive en la era de la perdida de la inocencia, que las jóvenes hoy en día no son así, ella era algo de lo que ya no se encontraba más-
Finalmente llego el día en que Dolores debía de partir a Lima, se despidió de sus familiares, le dejó un mensaje en el buzón de Thomas con la esperanza que él la llamara tan siquiera para despedirse, pero no lo hizo, Dolores embarco triste a su largo viaje hasta Lima, pero Dolores ingenua, bondadosa y soñadora, con una apariencia frágil, demostró ser fuerte, pues nunca lloró por el amor de Thomas.